Hoy vi cosas que me hicieron pensar: por un lado chicos disfrazándose y divirtiéndose; por otro, adultos horrorizados y escandalizados...

¿Es para tomar tan a la tremenda Halloween en nuestras tierras?
Voy a dar mi opinión y quiero que ustedes opinen también. No para estar en acuerdo o desacuerdo... si no para nutrirnos, que para eso son las discusiones.
Que los niños en nuestras tierras hispanoparlantes "festejen" Halloween, a mi entender, no habla más que de la riqueza cultural que tienen la posibilidad de tener nuestros pibes del siglo XXI, a diferencia de muchos de nosotros a su edad. Internet, la tele, o lo que sea. Todo suma, todo sirve... si es bien ejercido. Me parece que levantar el dedo en contra de los nenes que salen a pedir dulces esta noche, no habla más que del poco conocimiento (y las pocas ganas de ponerse a conseguirlo) que tienen muchos. "Después no saben que es el 10 de noviembre, el día de nuestra tradición", escuché decir a muchos... Pero ellos, ¿se preocuparon por mostrarles a los niños qué es nuestra tradición? Además, mi argumento en contra de esto: he visto más de una vez la plaza, el colegio y la escuela Normal y muchas otras escuelas de mi ciudad, llena de chicos vestidos de gauchos y chinas, con una sonrisa en el rostro.
No por esto estoy diciendo: "¡má si, pongamos una bandera yanquee en el patio delantero, cantemos su himno y hagámonos de una buena vez su colonia!". Porque además la tradición de Halloween es celta, y no norteamericana.
Por otra parte, creo que el hecho de que los nenes sepan qué están haciendo los chicos de su edad del otro lado de América habla de la capacidad que van a tener cuando sean adultos de entender la realidad del otro; que el que conozcan (y hasta practiquen) tradiciones ajenas no habla del poco amor a su patria, sino del respeto que le tienen también a otras patrias; que el que se disfracen no habla de lo poco que conocen de su país, sino de lo divertido que es, para ellos, jugar a ser monstruos...
Esa capacidad de juego y ese derecho a divertirse, ¿está mal que se lo proporcionemos?
Finalmente, tal vez haría falta más atención en explicarles a los gurises y no en negarles cosas. En explicarles que la tradición va en el día a día, en como nos desenvolvemos, en ser buenos ciudadanos, amigos, compañeritos...
Vi al sobrino de Mario disfrazado de vampiro y pudo, simplemente con eso, sacarme una gran sonrisa.