Miro la fecha "22 de julio...". Más de un mes, pienso. ¿Qué pasó este mes que no escribí nada?
La muerte, la vida, el amor, los amigos... viajes, placer, rabias. La vida. Eso pasó. ¿Y cómo describir la vida? En las palabras de los otros. Y así las dejo. No borro este mes de mi vida, lo dejo grabado en palabras ajenas.
Ya retomaré por estos rumbos el contar cosas que tal vez a nadie le interesen, o tal vez sí. Fragmentos, palabras, la vida.
martes, 27 de agosto de 2013
lunes, 22 de julio de 2013
Cabezas
He estado observando en las últimas fiestas a las que he ido que, si sos mayor de 17, 18, bailás en la pista mirando a tu pareja o a tu ronda de baile. Si sos menor a esas edades (y tenés más de 14, 15...), bailás con el celular en la mano, con la cabeza gacha y moviendo los pies torpemente.
En fin, si mirás de puntitas de pie por sobre los bailarines (digo de puntitas de pie, porque tengo 1,60m de estatura), identificás rápidamente las edades viendo sólo cabezas.
En fin, si mirás de puntitas de pie por sobre los bailarines (digo de puntitas de pie, porque tengo 1,60m de estatura), identificás rápidamente las edades viendo sólo cabezas.
jueves, 11 de julio de 2013
Reflejo*
Y el pavimento está brilloso y, ¿qué refleja? Las luces, las sombras, la vida. Todo. Las paredes opacas se quedan con la luz del umbral, y se humedecen, y lloran, y ahora la reflejan.
Y yo ¿qué veo? ¿Reflejos o verdad? ¿Luz u oscuridad?
Solo veo.
*Cosas que se me ocurren, andando a velocidad mínima en auto por la ciudad húmeda, después de la lluvia:
Y yo ¿qué veo? ¿Reflejos o verdad? ¿Luz u oscuridad?
Solo veo.
*Cosas que se me ocurren, andando a velocidad mínima en auto por la ciudad húmeda, después de la lluvia:
lunes, 8 de julio de 2013
Cuando...
Cuando voy por la calle veo gente con frío, sin cuello ni hombros.
Cuando voy por la calle veo chicos sonrientes, a cuello descubierto.
Cuando voy por la calle veo jubilados con frío y tristeza, pero caminando.
Cuando voy por la calle veo bicicletas con guantes, y motos sin casco.
Cuando voy por la calle veo caras de principio de mes y caras que no tienen principio de nada.
Cuando voy por la calle veo gente que quiere cambio, pero no cambia.
Cuando voy por la calle veo gente.
Cuando voy por la calle veo chicos sonrientes, a cuello descubierto.
Cuando voy por la calle veo jubilados con frío y tristeza, pero caminando.
Cuando voy por la calle veo bicicletas con guantes, y motos sin casco.
Cuando voy por la calle veo caras de principio de mes y caras que no tienen principio de nada.
Cuando voy por la calle veo gente que quiere cambio, pero no cambia.
Cuando voy por la calle veo gente.
lunes, 10 de junio de 2013
Quieto
El chiquito de apenas 7 u 8 años, se sienta en su banco de segundo grado. "Dejá eso, quedate quieto, silencio..."
Y quiere hacer, pero no lo dejan. Hace pero se cuestiona si lo muestra.
Ya no hace nada. No lo dejan.
Y quiere hacer, pero no lo dejan. Hace pero se cuestiona si lo muestra.
Ya no hace nada. No lo dejan.
sábado, 1 de junio de 2013
Por la calle
Por la calle me sorprendí de ver mucha gente sonriendo. ¿Feliz? Probablemente. Una señora que agradecía el paso cedido por un automovilista. Un mecánico, sonriendo antes de tirarse al piso a arreglar un auto. Un gurí contándole a su mamá las peripecias de la jornada escolar. Una chica en bicicleta que sonríe porque lo mejor de la época es sentir el fresquito del mediodía de otoño nublado en la cara, para después contrastarlo con un cálido beso de mamá.
Más allá, un chico de ropas gastadas y gorra, de piel oscura y curtida por el sol, llega a comprar un cigarrillo "de los baratos" al kiosko del barrio. Le responden cortante, rozando la grosería. Él entiende el mensaje y se va, sin nada y con la cabeza gacha. Tal vez sea el temido ladrón que piensa la señora que atiende el kiosko, yo lo veo como un simple laburante, que además es adicto a la nicotina.
Me alejo... ya no sonrío como antes.
Más allá, un chico de ropas gastadas y gorra, de piel oscura y curtida por el sol, llega a comprar un cigarrillo "de los baratos" al kiosko del barrio. Le responden cortante, rozando la grosería. Él entiende el mensaje y se va, sin nada y con la cabeza gacha. Tal vez sea el temido ladrón que piensa la señora que atiende el kiosko, yo lo veo como un simple laburante, que además es adicto a la nicotina.
Me alejo... ya no sonrío como antes.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)