En estos días en los que empiezo a transitar mis ansiadas vacaciones, tengo mucho tiempo libre. Durante todo el año me digo: "ya voy a tener tiempo y voy a leer este libro, este, este otro..." Y así es. Pero por suerte, durante el año, una de las exigencias académicas, es leer libros. Libros en francés que han trascendido las fronteras para pasar a ser obras universales.
Por eso, mi tarea de estas vacaciones será hacer en una breve reseña de algunos de los libros que leí durante el año y de los que vaya leyendo en el verano.
Para empezar, les dejo una joyita del teatro del absurdo, de mediados de siglo pasado (tengo que admitir que es la primera obra de teatro que leo, fui algo reticente al empezar a leer algo de este tipo... ¡pero bien valió la pena animarme!)
Rhinocéros (Rinoceronte), título original de la obra de Eugène Ionesco, un rumano nacionalizado francés, que fue uno de los principales representantes de La Résistance durante la segunda guerra mundial y un ferviente defensor de los derechos del hombre, tan denigrados por esos tiempos.

Relato situado en una ciudad surgida de la imaginación de Ionesco, con los típicos representantes de una clase media de mediados de siglo. En ellos están todos: Berenger, el incrédulo y resistente, Jean el hombre ideal, los comerciantes, los hombres y mujeres de oficina, todos. Y absolutamente todos estarán involucrados en estos cambios que comenzarán a visualizarse a lo largo de la obra.
Dinámico, magnífico y sobre todo absurdo, para leérselo de un vistazo y volver a releerlo. Para tener en cuenta cuán absurdas son, justamente, algunas situaciones que el hombre va repitiendo con el tiempo.